En ETHIALab compartimos una nueva reflexión sobre cómo las y los jóvenes cenntenials están usando la inteligencia artificial y los retos que esto implica para la educación. 🤖📚
Descúbrela y entiende por qué hoy no basta con usar IA: es necesario aprender a orientarla con criterio, ética y sentido humano.

La inteligencia artificial ya no es cosa del futuro. Hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de jóvenes. En particular, entre quienes pertenecen a la generación centennial, generalmente nacidos entre 1997 y 2012. Es decir, con edades aproximadas de entre 13 y 28 años en la actualidad, su uso es cada vez más frecuente. De hecho, uno de cada dos la utiliza al menos cuatro veces por semana. Más que una tendencia, esto refleja un cambio profundo: la manera de aprender, trabajar y acceder al conocimiento está transformándose frente a nuestros ojos.
¿Para qué están usando los jóvenes la inteligencia artificial?
El uso de la IA entre jóvenes no responde solo a la curiosidad, sino a necesidades concretas. Se ha integrado directamente en sus procesos de estudio y trabajo.
• 43.25% la utiliza para mejorar la calidad de sus trabajos o estudios
• 23.75% la emplea para aprender algo nuevo
• 19.5% la usa cuando dispone de poco tiempo
En este contexto, la IA funciona como un apoyo cognitivo. Permite organizar ideas, optimizar tiempos y ampliar las capacidades individuales de quienes la utilizan.
Nuevas formas de imaginar el trabajo
Las expectativas laborales también están cambiando. Aunque la estabilidad sigue siendo importante, ya no es el único horizonte.
• 32% prefiere un empleo estable en una empresa
• 26% opta por emprender
• 19.75% aspira a trabajar de forma remota para el extranjero
Además, las condiciones laborales se han vuelto centrales en la toma de decisiones:
• 86.5% considera muy importante el equilibrio entre vida personal y trabajo
• 79% valora la posibilidad de esquemas híbridos o remotos
Esto muestra una transformación clara: trabajar ya no es solo una cuestión de ingreso, sino también de calidad de vida.
¿Hacia dónde quieren desarrollarse los jóvenes con la Inteligencia Artificial?
Las áreas de interés profesional revelan una fuerte orientación hacia lo tecnológico y lo digital:
• Inteligencia artificial (68%)
• Ciberseguridad (57%)
• Análisis de datos (38%)
• Automatización y robótica (34%)
• Desarrollo de software (33%)
Estas preferencias están alineadas con las tendencias globales del mercado, donde la tecnología y los datos son cada vez más centrales.
La clave que no puede sustituir la IA
A pesar de su uso extendido, hay algo que la inteligencia artificial no reemplaza: el criterio humano.
La IA puede generar respuestas, pero su valor depende de la capacidad de quien la usa para hacer preguntas pertinentes, evaluar la información y tomar decisiones. Sin pensamiento crítico, su potencial se reduce considerablemente.
Una brecha que no podemos ignorar
Aquí aparece uno de los hallazgos más relevantes. Aunque la IA se usa con frecuencia, no todos se sienten preparados para aprovecharla plenamente.
• 12.75% se considera muy preparado
• 42.5% se percibe medianamente preparado
• 36.25% se considera poco preparado
Esto evidencia una brecha importante entre el uso cotidiano de la tecnología y la formación necesaria para utilizarla de manera estratégica.
El reto para la educación superior
Este escenario plantea desafíos claros para las instituciones educativas:
• Integrar la IA en los procesos de enseñanza-aprendizaje
• Desarrollar habilidades técnicas y pensamiento crítico
• Formar en el uso ético y responsable de la tecnología
La alfabetización en inteligencia artificial ya no es opcional. Se ha convertido en una condición necesaria para la formación profesional en el presente.
Una reflexión final
La inteligencia artificial ya está aquí y los jóvenes la están usando intensamente. Sin embargo, usarla no es lo mismo que comprenderla.El verdadero reto está en dar el siguiente paso: pasar de un uso instrumental a una comprensión crítica. Solo así la IA dejará de ser una herramienta más y se convertirá en una aliada real para potenciar las capacidades humanas.
En este horizonte, propuestas como Ethia LAB resultan especialmente pertinentes. Humanizar el uso de la inteligencia artificial implica formar usuarios con criterio, capaces de orientar la tecnología hacia fines significativos y socialmente responsables. No se trata únicamente de saber usar herramientas, sino de comprender sus implicaciones y decidir cómo integrarlas en la vida profesional y cotidiana.
Porque, en última instancia, no es la inteligencia artificial la que define el futuro, sino las decisiones humanas que guían su uso.
Fuente
Grupo de Investigación de Mercados (GRIM), Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), citado en Gestión, 9 de abril de 2026.
